Afecto y efectos del significante

Ética de Spinoza

El deseo sigue siendo Deseo del Otro, pero no se desea que el Otro reconozca al sujeto, sino que se desea ser deseado. Para ser deseado por el Otro, el Otro debe ser él también un sujeto dividido, con una falta, un deseante (A barrado). El falo aparece en el horizonte como aquello que podría colmar la falta en el A y el sujeto no tiene más remedio que proponerse ser el falo; tenerlo implica la renuncia a serlo y, por lo tanto, a colmar el deseo del Otro. (p39 Sexualidad y significante. Rabinovich)

Pasión significante: "En el falo se resume el punto del mito donde lo sexual se hace pasión del significante" (Radiophonie) el pase: sexualidad y significante X SUSTITUCIÒN. lo sexual sufre el significante, hace obstáculo.

El significante fálico conjuga deseo y lenguaje. Le pone una marca a lo significable = condición de posibilidad de la significación.
Funciona velado, se inaugura con su desaparición misma.

Del deseo de reconocimiento ---- deseo como metonimia de la falta en ser

Defensa / Ofensa
Los efectos de defensa definen la posición del sujeto. Ante la ofensa = una defensa ofensiva

saber popular / saber pulular

la realidad pierde

Decíamos que -lo que pasa- pasa aún sin nuestro consentimiento. A pesar de nuestra voluntad, la realidad pasa. No se adecúa ni se deja asir por el modelo del reconocimiento. No busca ser reconocida "porque el reconocimiento es parte de esa trampa neurótica que es la demanda usada como coartada subjetiva" (Sexualidad y significante. Rabinovich. p 37). Lo real no se cartea, no hace trampa, no engaña.
¿Qué es lo que falta en la psicosis? El significante que excluye la psicosis es el significante del Otro: el Nombre del Padre. Nada menos (-) que el significante de la ley, el que une al mito del padre muerto. El Nombre del Padre es el efecto de una metáfora (+), la metáfora Paterna. Como toda metáfora sustituye un significante por otro, produciendo significación. En el complejo edípico, opera en el tercer tiempo, sustituyendo y reprimiendo así el Deseo de la Madre, el capricho del Elefante que aloja los objetos imaginarios que el sujeto interpreta como deseo de la madre (falo), por el Nombre del Padre. Si la metáfora tiene lugar, que sería mejor pensar como hacer lugar, el sujeto será significado como falo. Todo lo que arrojará esta ecuación serán significaciones fálicas. El fracaso en esta operación implica la forclusión del significante del Nombre del Padre. Ahí se agujerea, se perfora lo simbólico (A). La palabra no busca ser reconocida.

Elogio del cansancio

El agotamiento es el cansancio de lo imposible, que derrumba en el cuerpo el trabajo obsesivo de la posibilidad.
Fatigando las variaciones de lo posible
se hace carne lo imposible:
el cansancio.
Y la verdad que se alcanza por medio del trabajo incesante en la persecución de lo imposible, es así de tonta:
“El día que me tengas
caerás
muerto
de cansancio.”

Por ello el objeto imposible
del deseo neurótico
es el descanso.
Lo que le hace
prometer a la muerte:
paz.

El obsesivo
corre
detrás del descanso
y aleja así
lo que quiere.
Su trabajo
le garantiza
volver su objeto
cada vez más
más
alejado
.
.
imposible.

Por ello
todo lo que arguya
como acceso
es cifra de
alejamiento.

Trabaja
hasta el ocio.

al ocio
también
lo trabaja.


Su secreto
es la postergación:
patear hacia delante
lo que viene de atrás.

Anda muerto de sueño.
Y porque en vida
no se permite
el descanso
sueña con morir.


No puede parar,
es el modo
de mantenerse erguido.

De día
sueña con la cama.
De noche
ya no tiene fuerza para el
trabajo del sueño.

Su sueño:
prolongarse
en la infinitud
del trabajo
sin
interrupción.

el pacto

Acordarse, es pactar con lo que no deja de pasar, con aquello que no puede devenir consciente. Todo acordarse, precisa de un pacto. Por eso los recuerdos son siempre de un acuerdo. Un acuerdo que vuelve a realizarse cada vez que recordamos. Todo recordar implica un acordar nuevamente la condición del pacto. El pacto no deja de pasar. Para ponerse de acuerdo con el Otro es preciso negociar.
Hobbes
Virtud de ligar, asociar. El pacto ob-ligar, obligazón.
"Unas y otras cosas (meras palabras o simples acciones) son los lazos por medio de los cuales los hombres se sujetan y obligan: lazos cuya fuerza no estriba en su propia naturaleza (porque nada se rompe tan fácilmente como la palabra de un ser humano), sino el temor de alguna mala consecuencia resultante de la ruptura." p 108
"La mutua transferencia de derechos es lo que los hombres llaman CON-TRATO"
Tiempos del pacto:
- Renuncia, abandono de los derechos
Para que pase, tiene que haber pasado.
Es decir que en tanto hay un pasado, hay una tradición donde lo que pasa viene a inscribirse. El significante de lo que pasa se liga con otro significante que ha pasado, para poder pasar. Lo determinante del significante de lo que pasa no es su dimensión temporal. El tiempo entendido como –presente, pasado y futuro- es efecto de sus operaciones. De sus distribuciones. El tiempo es sencillamente lo que pasa, y esto lo sabe cualquiera. Lo determinante entonces es su relación con el pase. Eso es lo que debemos oír, las letras por donde se pasea. Nuestra atención al pase de manos, a la magia de un significante con otro, debe estar perfilada hacia la materialidad de sus letras. Deletrearla, es el modo de leer esas cartas y no dejarse fascinar por sus figuras. Tenemos que el pase es reenvío, indica siempre que lo que se busca está en otra parte. Pero indica también que no todo está perdido, porque en sus huellas permite rastrear el itinerario de lo que pasa.
Volvamos, que es un modo de comenzar. El significante que no deja de pasar, lo que se repite, es el mejor ejemplo para mostrar que simultáneamente por su efecto tira hacia atrás un pasado del cual adviene y niega hacia delante esa condición de pasado en su presentarse nuevamente –que es su imposibilidad de pasar. Su pasar es el de la insistencia que se desplaza, no la consistencia que se detiene. Su trazado es pentagramático y accidentado, sucede entre líneas. Largas son sus piernas. Su gimnasia es acrobática y no lineal.

El modelo de la solicitud

Sabemos que es la autoconciencia la que al conocerse a sí misma, despliega o reconstruye las figuras de la conciencia que la anticiparon. Si el despliegue de las figuras de la conciencia es la exposición de lo real, la verdad se exhibe sin riesgo ni fisuras. Quien atraviesa retrospectivamente la Certeza sensible, la Percepción y el Entendimiento es la autoconciencia. Ella crea su propio mito que no es sino su historizarse. Si esto es así, y para Hegel lo es, podríamos detenernos en cualquier punto de la Fenomenología y comer la fruta sin temor a que nos hayamos equivocado de árbol.(se me fue la idea, puta madre!)
En el Entendimiento, Hegel introduce el concepto de fuerza.
"De donde se desprende que el concepto de fuerza deviene real al desdoblarse en dos fuerzas y también llega a esto. Estas dos fuerzas existen como esencias que son para sí; pero su existencia es ese movimiento de la una con respecto a la otra en cuanto su ser es más bien puro ser puesto por un otro, es decir en cuanto su ser tiene más bien la pura significación del desaparecer."
"La verdad de la fuerza se mantiene, pues, solamente como el pensamiento de ella, y los momentos de su realidad, sus sustancias y su movimiento, se derrumban sin detenerse en una unidad indistinta que no es la fuerza repelida hacia sí misma (ya que ésta sólo es, a su vez, uno de tales momentos) sino que esta unidad es su concepto como concepto. La realización de la fuerza, es por consiguiente al mismo tiempo, la pérdida de la realidad (Realitat); a fuerza ha devenido así más bien algo totalmente otro, a saber: esta universalidad que el entendimiento conoce primeramente o de un modo inmediato como su esencia y que también como su esencia se muestra en su realidad que dbeiera ser, en las sustancias reales."
El dejar pasar en la dialéctica hegeliana. El dejar pasar es la cuota de no saber que tracciona el movimiento del saber.
burocracia, gordura sindical, engorde

delgadez, estrecharse para pasar por la puerta

SOLICITAR EL EDIFICIO DE LA METAFÍSICA - derrida

PÉRDIDA DE LA REALIDAD EN PSICOSIS Y NEUROSIS - freud

SOLICITANTE DESCOLOCADO - leónidas

DEMANDAS SOCIALES y PUEBLO - laclau

cursar lo que pasa

La cursada: pase de ? conocimiento, prácticas académicas, práctica de lectura.
temblor.
la realidad está perforada ¿no es eso lo que nombra el pase?
el hueco, la falta

Lo que puede pasar

Necesidad - Demanda = deseo
Si no todo puede pasar, para que tenga lugar lo que no puede pasar, se debe ampliar la batería significante del Otro?

Introducción del GOCE (seminario VII)
necesidad/demanda/deseo se transforma en goce/deseo/demanda
Goce = satisfacción de la pulsión

LO real de la necesidad que quedaba por fuera de la experiencia analítica
se sustituye por un real interno a la experiencia analítica,
un real producto del significante pero que una vez producido se le escapa.

alojamiento

pasaporte
identidad
frontera
alteridad
extranjero

La precariedad: condición del pase

unter-gehen

ocaso,

voruber-gehen

alojamiento. condición ontológica del pensar y de la realidad: la precariedad. pobreza y abandono: creatividad.

PASIÓN: padecimiento del significante (pathos) path, pasar, pasaje: pasa demanda por los desfiladeros del significante

Dejar: permiso y abandono

Lassen, laisser y dejar. Los nombres que aparecen en la lengua para nombrar un movimiento paradójico.
Una figura para pensar un modo de vincularse con la Ley. La positividad de la ley, en tanto da lugar, aloja.

Y el abandono constitutivo / precariedad condición ontológica
Freud: "el desamparo inicial de los seres humanos es la fuente primaria de todos los motivos morales"
Nietzsche: origen extramoral de los principios morales ascetismo/debilidad
Lacan: el desvalimiento del niño (estadio del espejo) que erige al Ideal
Marx ?
Otro - Juez - función del juicio

La pregunta por lo que pasa

A cualquiera que se le exija pronunciar una rápida definición de la realidad, la que tendrá más a mano será seguramente "lo que pasa". La realidad es lo que pasa, se sabe. Antes de ponernos de acuerdo sobre lo que la realidad es, sobre su ser o apariencia, acordamos que la realidad pasa. No sabemos qué es, pero pasa. Parece entonces que no es preciso saber lo que la realidad "es" para que pase. A pesar nuestro, pasa. No reclama nuestro permiso para darse, no precisa del auxilio de nuestras categorías ni de nuestra voluntad para pasar. Digamos que la realidad no deja de pasar.



Prestarle el oído a lo que pasa. Mantenerlo como pregunta, dejar que pase. ¿En y por dónde? Por los nombres que le ofertamos, propiciarle estas prendas y alojamiento en el lenguaje. El pase nombra lo que pasa.

La pregunta por lo que pasa, puede orientar el hacer con respecto a lo que "no deja de pasar". Lo que nuestra historia repite incansablemente. Y por otra parte, es también dejar pasar lo que "no dejan pasar".

Cuando nos preguntamos por lo que pasa, deja de pasar. La pregunta por el ser reprime lo que pasa. Deja caer el significante de lo que pasa. El moviemiento de lo que pasa es la fuga constante, el abandono del ser.