Las ideas, cualquieras que éstas sean, comparten ambición de realidad. A nadie interesa una idea que no tenga pretensiones de realizarse. Es decir, que las ideas pueden opacar a la realidad como referente, pero si lo olvidan completamente pierden su filiación al hueso. Estas pretensiones de la idea, podemos llamarla función del Ideal. A la idea no le alcanza con ser sólo idea. Y si lo es, no tiene gravedad, se evapora. Carece de importancia para el pensamiento. Una idea que no ambicione su realización no merece siquiera ser pensada. En esta función del Ideal de las ideas, éstas pretenden superarse. Esta superación las obliga a salir de sí. Abandonar el cielo platónico. Pero no por ello van a abandonar lo que representan, el modelo. Ante la dipersión de particulares en el mundo, deberá pronunciar su carácter coercitivo. Unificar las diferencias para limpiar el terreno de su jurisdicción. Ubicado su dominio, puede comenzar a legislar.
Para conservar su esencia, la Idea debe mantener una distancia. El respeto que los particulares suponen con respecto a la distancia que los aleja de la Idea, es el mismo respeto de la Idea por no franquear esa distancia.
La idea en Kant: el modelo de la postergación
La idea como reguladora.
La idea en Hegel:
Para conservar su esencia, la Idea debe mantener una distancia. El respeto que los particulares suponen con respecto a la distancia que los aleja de la Idea, es el mismo respeto de la Idea por no franquear esa distancia.
La idea en Kant: el modelo de la postergación
La idea como reguladora.
La idea en Hegel:
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