Hacerse pasar

La figura del actor: autoconciencia del pase.

Diferencia

El pase se da entre dos entidades que se suponen diferentes. Para que esto pase, es decir, para que las diferencias particulares se conserven, es preciso que compartan un tercero. Este elemento que nombra la relación, es la Diferencia en la cuál pueden tener lugar. Mucho más pobre y a la vez más rica que las diferencias a las que aloja. Más pobre porque carece de determinaciones. Está desprovista de definición, porque sus propiedades no le pertenecen. Su sí mismo, lo que le es más propio es justamente este ser para los demás. Ser lugar de paso, es destinarse a no ser para que las diferencias sean. Esto nos advierte de dos cuestiones. Por un lado, una impropiedad de la que ya hablamos. El pase no es, pasa. A veces pienso que este trabajo se justificaría simplemente con poder desplegar esta afirmación. Y por otra parte, su condición también indica algo acerca de lo poco y nada que se sabe de él. Su actividad, pasar, no precisa del saber. No hay definición que intente asirla, que el pase no niegue. Para que el saber, hasta hoy, pueda sostener su hipótesis de una relación con la realidad que le sea imprescindible a ésta, es que olvida el pase. Al negar el saber que de él se tiene, el pase supera al saber. El peligro que hace sentir el filo de una crítica que constantemente roza a el pensamiento del pase, sería achacarle su deuda con el ser. Fácilmente se podría reprochar que justamente esta figura del ser como la superación (Aufhebung) es la partera del pase. Para conmover la deuda ontológica impagable de Occidente, no es preciso saldarla. Cualquiera sabe, que si es impagable, lo es por definición. Lo que hay que aliviarle al pensamiento entonces es la culpa que esto alienta. Por ello no es casual, que otros modos de relación con la culpa occidental cristiana, me refiero al pensamiento mesiánico, sean los que hoy muestren los orificios para que pase el pensamiento. El pensamiento que horada el hueso del logos como arjé para liberar la diferencia sometida a los pares oposicionales, puede cometer un error fatal. Si disuelve la relación en la que esas diferencias tienen lugar, se disuelve a sí misma. Y de este modo no logra su cometido, porque es reabsorbida por la misma fuerza que la hizo aparecer. Este pensamiento del pase “completa” el saber de la deconstrucción. Puesto que accede a un saber que a la deconstrucción se le revela. Lo imprescindible y necesario del logos. Avisada de ello, el pase piensa desde la ambigüedad del “dejar pasar” lo esencial a toda ley.

Percepción

La percepción, quizás por su lugar siempre marginado del conocimiento, se le ha concedido el ¿privilegio? de la indeterminación.
Kant

En la fenomenología de Husserl, se podría pensar cierta reinvindicación de la percepción. Sin embargo, Husserl conserva la estructura kantiana de fenómeno y cosa en sí en el la noesis y el noumeno (ver mejor)

Ideología
Los dominios de la percepción, si prestamos un poco de atención, son mucho más estrechos de lo que creemos. El percepto de la percepción, es un precepto. La percepción como prescripción.
EL caracter alucinatorio de la percepción. (En FREUD)

pase PPO DE PLACER - PPO DE REALIDAD

La cuestión filosófica

Como se habrán dado cuenta, este curso comienza con un equívoco. En el título mismo que inaugura estas reuniones aparece una palabra que en castellano se equivoca. La palabra cuestión puede ser tanto el sujeto como el objeto de la enunciación. Esto es, indica tanto el asunto o tema del cuál se pregunta como la pregunta misma. Por eso uno podría pensar que nada es más fácil que llegar a la filosofía. Quién se pregunta por ella, ya está en ella. Y es fantástico ¿no?. Que sea tan sencillo, hasta barato digamos. Pero el punto no es este. Si el curso terminara aquí, cualquiera se sentiría estafado. Y lo estaría siendo. Porque le habrían dicho lo que ya sabía desde el título mismo del curso. Esto es, la cuestión filosófica es la cuestión filosófica. A su casa, eso era todo. Pero no.
El punto es que no lo hay. Para atravesar la afirmación "la cuestión filosófica es la cuestión filosófica", hay que pasar por el es. Y ahí, en la pregunta por el ser, como va a decir Heidegger, comienza la filosofía. Porque nada agrega a nuestro saber decir que lo que es, es.

¿Qué es la filosofía?
Una primer respuesta a esta pregunta, para salir del paso, podría ser todos los libros que figuren en el catálogo de filosofía de una biblioteca.
¿Dónde pasa la filosofía?


La
- Incorporación de un vocabulario: la filosofía pasa en el lenguaje.

Idea

Las ideas, cualquieras que éstas sean, comparten ambición de realidad. A nadie interesa una idea que no tenga pretensiones de realizarse. Es decir, que las ideas pueden opacar a la realidad como referente, pero si lo olvidan completamente pierden su filiación al hueso. Estas pretensiones de la idea, podemos llamarla función del Ideal. A la idea no le alcanza con ser sólo idea. Y si lo es, no tiene gravedad, se evapora. Carece de importancia para el pensamiento. Una idea que no ambicione su realización no merece siquiera ser pensada. En esta función del Ideal de las ideas, éstas pretenden superarse. Esta superación las obliga a salir de sí. Abandonar el cielo platónico. Pero no por ello van a abandonar lo que representan, el modelo. Ante la dipersión de particulares en el mundo, deberá pronunciar su carácter coercitivo. Unificar las diferencias para limpiar el terreno de su jurisdicción. Ubicado su dominio, puede comenzar a legislar.

Para conservar su esencia, la Idea debe mantener una distancia. El respeto que los particulares suponen con respecto a la distancia que los aleja de la Idea, es el mismo respeto de la Idea por no franquear esa distancia.


La idea en Kant: el modelo de la postergación
La idea como reguladora.


La idea en Hegel:

Modelo de la traducción

Qué permite pensar la traducción del pase.
En el pase está cifrada la posibilidad de la traducción.
De qué tipo de intercambio se trata.

Eso ¿un nombre nombre para lo que pasa?

Lo que pasa como Eso. ¿A qué objeto del mundo se refiero Eso?
Eso viene al auxilio nuestro, cuando el lenguaje revela su pobreza para nombrar algo que se nos escapa. Cuando la palabra falta, Eso aparece. Podemos decir también que la ausencia de palabra, indica también el vacío de sujeto. Eso no me incluye. De ahí que la experiencia de no poder nombrar ese "algo" es mosntruosa.
Esto nos llevaría a pensar que quizás de toda palabra y su referente, hubo Eso.

Modelo del Bahnung (Freud)

Afecto y efectos del significante

Ética de Spinoza

El deseo sigue siendo Deseo del Otro, pero no se desea que el Otro reconozca al sujeto, sino que se desea ser deseado. Para ser deseado por el Otro, el Otro debe ser él también un sujeto dividido, con una falta, un deseante (A barrado). El falo aparece en el horizonte como aquello que podría colmar la falta en el A y el sujeto no tiene más remedio que proponerse ser el falo; tenerlo implica la renuncia a serlo y, por lo tanto, a colmar el deseo del Otro. (p39 Sexualidad y significante. Rabinovich)

Pasión significante: "En el falo se resume el punto del mito donde lo sexual se hace pasión del significante" (Radiophonie) el pase: sexualidad y significante X SUSTITUCIÒN. lo sexual sufre el significante, hace obstáculo.

El significante fálico conjuga deseo y lenguaje. Le pone una marca a lo significable = condición de posibilidad de la significación.
Funciona velado, se inaugura con su desaparición misma.

Del deseo de reconocimiento ---- deseo como metonimia de la falta en ser

Defensa / Ofensa
Los efectos de defensa definen la posición del sujeto. Ante la ofensa = una defensa ofensiva

saber popular / saber pulular

la realidad pierde

Decíamos que -lo que pasa- pasa aún sin nuestro consentimiento. A pesar de nuestra voluntad, la realidad pasa. No se adecúa ni se deja asir por el modelo del reconocimiento. No busca ser reconocida "porque el reconocimiento es parte de esa trampa neurótica que es la demanda usada como coartada subjetiva" (Sexualidad y significante. Rabinovich. p 37). Lo real no se cartea, no hace trampa, no engaña.
¿Qué es lo que falta en la psicosis? El significante que excluye la psicosis es el significante del Otro: el Nombre del Padre. Nada menos (-) que el significante de la ley, el que une al mito del padre muerto. El Nombre del Padre es el efecto de una metáfora (+), la metáfora Paterna. Como toda metáfora sustituye un significante por otro, produciendo significación. En el complejo edípico, opera en el tercer tiempo, sustituyendo y reprimiendo así el Deseo de la Madre, el capricho del Elefante que aloja los objetos imaginarios que el sujeto interpreta como deseo de la madre (falo), por el Nombre del Padre. Si la metáfora tiene lugar, que sería mejor pensar como hacer lugar, el sujeto será significado como falo. Todo lo que arrojará esta ecuación serán significaciones fálicas. El fracaso en esta operación implica la forclusión del significante del Nombre del Padre. Ahí se agujerea, se perfora lo simbólico (A). La palabra no busca ser reconocida.